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domingo, 30 de marzo de 2014

Prefacio




“No reconocía nada en realidad, en verdad no estaba en todos mis sentidos. Parecía que había perdido el conocimiento desde hacia horas solo recuerdo haber escuchado un llanto…
Desperté violentamente con mi corazón latiendo igual con tanta fuerza. Al momento de abrir mis ojos no lo vi, pero a lo lejos, no muy lejos escuche sus pasos eran tan leves que para un ser normal no podría oírlos. Mi visión resulto borrosa al principio, así que con todas mis fuerzas me levante de la cama me dolía todo con solo respirar y lo peor sentía la necesidad de alimentarme en estos momentos deseaba tanto robar una vida pero me había prometido a mi misma no…
Salí de la habitación llevaba puesto un camisón de seda muy fino y mis cabellos estaban desordenados, a pocos metros apareció el. Llevaba algo entre sus brazos dos pequeños cuerpos envueltos en sabanas de seda, sabia que estaba feliz igual que yo pero su expresión cambio de un momento a otro no…
Fue su rostro que me dijo todo, no había palabras para resistirse a saber que sucedía realmente, mi corazón empezó a palpitar violentamente y empecé a acercarme lo más rápido posible, llego a mi, estábamos parados allí en medio del pasillo que era iluminado por los relámpagos de la tormenta que se avecinaba.
-tenemos que escapar de aquí…nos han encontrado- dijo el  con una voz forzada. Y mi corazón empezó a latir aun con mayor fuerza, y asentí rápidamente.
20 segundos después empezaron a tocar la puerta  principal con mucha fuerza así que nos movimos con una velocidad sorprendente y salimos por la puerta trasera todo sucedió tan rápido que nos alejamos sin aviso.
Así comenzó todo, huimos en las oscuras neblinas que cubrían la noche, los dos con nuestros pequeños en brazos, y nos alejamos en la espesa noche…
Algo que no quería volver a recordar, algo por lo que habíamos huido tanto tiempo sin ser aceptados hasta que descubrían que somos  y hasta donde somos capaces de llegar como solo me pregunto como, jamás habíamos hecho daño a nadie y solo pertenecíamos aquí, a la oscuridad. Nuestras almas estaban condenadas al odio y la amargura de vivir entre las sombras. Es como si la última página del diario se hubiera abierto.
No recuerdo nada más a mí alrededor solo que huimos como… unos,..Asesinos. “

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