“No reconocía nada en realidad, en verdad no
estaba en todos mis sentidos. Parecía que había perdido el conocimiento desde
hacia horas solo recuerdo haber escuchado un llanto…
Desperté violentamente con mi corazón
latiendo igual con tanta fuerza. Al momento de abrir mis ojos no lo vi, pero a
lo lejos, no muy lejos escuche sus pasos eran tan leves que para un ser normal
no podría oírlos. Mi visión resulto borrosa al principio, así que con todas mis
fuerzas me levante de la cama me dolía todo con solo respirar y lo peor sentía
la necesidad de alimentarme en estos momentos deseaba tanto robar una vida pero
me había prometido a mi misma no…
Salí de la habitación llevaba puesto un
camisón de seda muy fino y mis cabellos estaban desordenados, a pocos metros
apareció el. Llevaba algo entre sus brazos dos pequeños cuerpos envueltos en
sabanas de seda, sabia que estaba feliz igual que yo pero su expresión cambio
de un momento a otro no…
Fue su rostro que me dijo todo, no había
palabras para resistirse a saber que sucedía realmente, mi corazón empezó a
palpitar violentamente y empecé a acercarme lo más rápido posible, llego a mi,
estábamos parados allí en medio del pasillo que era iluminado por los
relámpagos de la tormenta que se avecinaba.
-tenemos que escapar de aquí…nos han
encontrado- dijo el con una voz forzada.
Y mi corazón empezó a latir aun con mayor fuerza, y asentí rápidamente.
20 segundos después empezaron a tocar la
puerta principal con mucha fuerza así
que nos movimos con una velocidad sorprendente y salimos por la puerta trasera
todo sucedió tan rápido que nos alejamos sin aviso.
Así comenzó todo, huimos en las oscuras
neblinas que cubrían la noche, los dos con nuestros pequeños en brazos, y nos
alejamos en la espesa noche…
Algo que no quería volver a recordar, algo
por lo que habíamos huido tanto tiempo sin ser aceptados hasta que descubrían
que somos y hasta donde somos capaces de
llegar como solo me pregunto como, jamás habíamos hecho daño a nadie y solo
pertenecíamos aquí, a la oscuridad. Nuestras almas estaban condenadas al odio y
la amargura de vivir entre las sombras. Es como si la última página del diario
se hubiera abierto.
No recuerdo nada más a mí alrededor solo que
huimos como… unos,..Asesinos. “
